dimarts, 2 d’abril del 2013

EL CUENTO POPULAR

SOMOS ESCRITORES Y REESCRIBIMOS CUENTOS. A VER SI RECONOCÉIS ESTOS CUENTOS...


Versiones escritas por los alumnos de  2º:
Los Tres Cerditos y el lobo

Había una vez tres cerdos que querían una casa para ellos y se la construyeron de ladrillos. Pero había un lobo que era pobre y no tenía ningún sitio donde vivir. Este  les pidió a los cerdos que por favor le dejaran quedarse en su casa, pero los cerdos eran unos “bordes” y no le dejaron. El lobo les pidió un día un poco de dinero y tampoco se lo dieron.
El lobo se quería vengar así  que construyó una casa de paja y madera. Entonces  les dijo que si querían aquella casa, que era  mucho más bonita y que resistía mejor los desastres naturales.
 Los cerdos lo aceptaron y por la noche el lobo prendió fuego en  la casa. Cuando los cerdos ya creían ser beicon, el lobo se arrepintió y los fue a buscar. Al salir de las llamas el lobo estaba herido. Los cerdos lo atendieron y  este se recuperó.
 Al final vivieron todos juntos y fueron muy felices.








PRONTO HABRÁ MÁS.

Versión original del cuento:

  En el corazón del bosque vivían tres cerditos que eran hermanos. El lobo siempre andaba persiguiéndoles para comérselos. Para escapar del lobo, los cerditos decidieron hacerse una casa. El pequeño la hizo de paja, para acabar antes y poder irse a jugar.
    El mediano construyó una casita de madera. Al ver que su hermano pequeño había terminado ya, se dio prisa para irse a jugar con él.
    El mayor trabajaba en su casa de ladrillo.
- Ya veréis lo que hace el lobo con vuestras casas- riñó a sus hermanos mientras éstos se lo pasaban en grande.
    El lobo salió detrás del cerdito pequeño y él corrió hasta su casita de paja, pero el lobo sopló y sopló y la casita de paja derrumbó.
    El lobo persiguió también al cerdito por el bosque, que corrió a refugiarse en casa de su hermano mediano. Pero el lobo sopló y sopló y la casita de madera derribó. Los dos cerditos salieron pitando de allí.
    Casi sin aliento, con el lobo pegado a sus talones, llegaron a la casa del hermano mayor.
    Los tres se metieron dentro y cerraron bien todas las puertas y ventanas. El lobo se puso a dar vueltas a la casa, buscando algún sitio por el que entrar. Con una escalera larguísima trepó hasta el tejado, para colarse por la chimenea. Pero el cerdito mayor puso al fuego una olla con agua. El lobo comilón descendió por el interior de la chimenea, pero cayó sobre el agua hirviendo y se escaldó.
    Escapó de allí dando unos terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque. Se cuenta que nunca jamás quiso comer cerdito.
FIN

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