La ha ralizado Weixiao
Caperucita azul
Érase
una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa azul y la niña la
llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Azul.
Un
día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuelita que vivía al
otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese en el camino,
porque cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre estaba acechando por
allí el lobo. Caperucita Azul recogió la cesta con los pasteles y se puso en
camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la
Abuelita, pero no tenía miedo porque allí siempre se encontraba con muchos
amigos: los pájaros, las ardillas... De repente vio al lobo, que era enorme,
delante de ella. - ¿A dónde vas, niña? - Le preguntó el lobo con su voz ronca.
- A casa de mi Abuelita - dijo Caperucita. - No está lejos - pensó el lobo para
sí, dándose media vuelta. Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo
cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó- , no tengo nada que temer. La
abuelita se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores
además de los pasteles. Mientras, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó
suavemente a la puerta y la abuelita le abrió pensando que era su nieta Caperucita,
pero no era su nieta, era un lobo. El
lobo quería comerse a la abuelita, pero
en la casa de la abuelita había un cazador. El cazador fue a coger el arma, y mató el lobo. Cuando llegó caperucita Azul, el lobo ya estaba muerto.
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